En las fechas que estamos quizá algunos de los que siguen mi blog hayan ya leído
el libro “El maestro del Prado” de Javier Sierra, puesto que su primera edición
vio la luz en febrero de este año 2013. Para los que aún no lo hayan hecho, y/o para los curiosos, voy
a escribir mi opinión sobre el mismo.

Aunque en alguna entrevista que concedió el autor cuando se publicó
el libro, me parece recordar que dijo que tenía tintes autobiográficos,
yo no estoy tan
seguro, ya que creo que debe mucho más a la imaginación del escritor que a sucesos que le hayan acaecido realmente. Sea como fuere, narra una historia en la que el propio autor es uno de
los protagonistas. No es la primera vez que esto ocurre en
novelas de ficción, ya que, por citar sólo a uno, Paul Auster lo ha
hecho en no
pocas ocasiones.
Digo uno de los protagonistas porque, a mi modo de ver, el principal es el Museo del Prado, y sobre todo, los cuadros que cita y
describe a lo largo de la historia. Ni qué decir tiene, que una vez terminado
de leer, se siente un deseo imperioso de acudir al Prado y admirar con
detenimiento, todas y cada de las obras que cita el autor, claro que intentando
no coincidir con los casi 3 millones de visitantes que este museo recibe cada
año, labor que no creo que resulte fácil. Supongo que ver los cuadros con las salas llenas de gente también es válido pero no hay duda de que será necesario un mayor poder de concentración para no distraerse con el ir y venir de los turistas.