Cuando escribí la leyenda del puente San Martín de Toledo mencioné que cada rincón de la ciudad cuenta con la suya propia. En este caso la historia se centra en la calle del Pozo Amargo, calle que debe su nombre a un pozo situado en un pequeño ensanchamiento de la misma.Creo que este pequeño rincón no está entre los más visitados de la ciudad y la historia que os voy a relatar no es conocida salvo por muy pocos, de otro modo los herrajes del pozo estarían llenos de candados como he visto en otros muchos sitios románticos de cualquier ciudad del mundo.
Muy conocidas son las historias de Romeo y Julieta, Calixto y Melibea o los amantes de Teruel, me pregunto por qué la historia de estos dos jóvenes amantes ha pasado tan desapercibida.
Estamos en el siglo X, en esta época Toledo estaba poblada por judíos, árabes y cristianos, los cuales convivían con más o menos tolerancia, haciendo cada uno sus tareas pero mezclándose lo menos posible. El pozo, motivo de esta historia, no estaba situado en medio de la plazoleta actual sino que era el centro de un jardín perteneciente a la casa del judío Levi, persona acaudalada e influyente en los círculos sociales de la capital.
Levi era viudo y tenía una hija, Raquel, de 16 años que de manera imperceptible había dejado